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Mejorando los 30 kilómetros

Ese famoso muro en que te preguntas: ¿pero que hago yo haciendo esta mierda?…

Estos 30 kilómetros no han comenzado hoy Miércoles 16 de Marzo, comenzaron el Lunes 14 por la mañana, haciéndome a la idea, y ayer Martes ya por la noche con un súper cena, así que imagínate si ya le había dado vueltas al tema, pero déjame que te cuente que ha ocurrido hoy.

6:00 a.m., abro los ojos en mi motor home y la sensación es de descanso total, y es que la cena de anoche fue contundente y bien compensada, café solo y para el BOX (@globalfitbox)

7:00 – 10:00 a.m., tres clases es mi escuela de fitness y halterofilia para después preparar mi chaleco con agua, geles, barritas, chubasquero, algo de money money y como no, el teléfono móvil por si acaso. Me visto con mi pantalones que ya tengo súper usados de mis anteriores carreras y camisetas a las que ya estoy más que adaptado para evitar rozaduras, pero… Mala elección en los calcetines y peor elección en las zapatillas, y es que ayer se me partieron las VIPPER STORM de Joma y he tenido que salir con las Adidas Terrex que ya están súper cascadas y eso ha sido toda una putada de la buena.

10:10 a.m., salgo con intención de llegar a la zona norte de Alcorcón para después bajar hasta Móstoles y llegar hasta Fuenlabrada… Joder lo que ha costado el final.

Primeros kilómetros sin problema, ideales para pensar en lo que estoy haciendo, mientras le doy vueltas a las tonterías que se están oyendo por la calima: que sin no salgas a correr, que si es mala para los pulmones, digo: joder… ¿Y no es peor fumarse un paquete de tabaco a diario o drogarse cada día con las hojas de la alegría? Así que me he dicho, vamos a seguir corriendo que al fin y al cabo, el ejercicio siempre es más sano.

Llegada a Alcorcón, sin problema, casi tocando los 15km y manteniendo ese ritmo de unos 5′ por kilómetros, GEL de minerales, aminoácidos y cafeína para seguir adaptándome a esta química para los 42k de Zaragoza y llegada a Móstoles.

20km, creo que he calculado bien la ruta hasta el BOX, pero aquí las zapatillas ya me han empezado a «joder» el día junto con los calcetines, y es que efectivamente, una buena zapatilla es básico para tantos kilómetros y si te queda un pelín grande, mejor que mejor, ya que los pies comienzan a abrirse un poquito y si encima el calcetín no es el ideal, pues la combinación es una bomba de relojería que se ha transformado en casi un principio de ampollas, pero solo un principio.

¿Cómo puede ser tan jodida la vuelta de Móstoles hasta Fuenlabrada? Pues si, parecía que no lo iba a ser, pero al final ha sido cuesta arriba hasta la universidad, sumado al dolor de pies que ya llevaba, ha sido cuando he comenzado a preguntarme: ¿pero que hago yo haciendo esta mierda?…

Últimos kilómetros antes de mi llegada al BOX, pensamientos encontrados donde la mente tiene que ser más fuerte que tu cuerpo, porque si no te animas, porque si no te convences de que puedes, echas el freno y todo se acaba ahí.

Hoy he vuelto a sentir el respeto que hay que tenerle a la larga distancia, porque ya no es correrla, es lo que viene después… Una tarde casi jodida y veremos que pasa mañana, que seguro que saldré a rodar a primera hora del día al menos para soltar las piernecitas, y es que ya no queda para los 42k de ZARAGOZA, con el objetivo de terminarlos en 3 horas y 30 minutos.

Ah!!! Por cierto, antes de la Maratón de Bilbao hice también una tirada parecida, creo que vamos mejorando los 30 kilómetros.

César Millán

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